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A
diferencia de los sistemas por
Biorritmos creados por Thomen, Cano,
Tatai o del proceso de Kepner Tregoe, o
del método francés Electre, para obtener
datos de valor para la toma de
decisiones, el mapeo de estructuras
temporales está basado en ritmos infra,
circa y ultradianos, (menores, cercanos
y mayores a un día) que se manifiestan
en todos los niveles de organización
biológica, y son tales que la respuesta
a un estímulo determinado, varía de una
manera periódica, cíclica y previsible.
Es un
hecho conocido que las personas
reaccionan de distinta manera frente a
iguales estímulos en forma cíclica.
Los
períodos cíclicos son conocidos como
sucesos universales, anuales,
estacionales, lunares, diurnos,
nocturnos, etc...
Los
datos que se obtienen, contienen toda la
información de los ciclos que los
generan, y además las relaciones entre
ellos en cada instante del tiempo, que
en este espacio es el parámetro común.
Analizando esta información, ya sea en
forma gráfica o numérica, se pueden
obtener zonas o volúmenes de tendencias
positivas, negativas y críticas. |
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Consiste en saber de que
manera estos ritmos o ciclos influyen, condicionan y
determinan nuestro comportamiento a la hora de competir.
A pesar de que la
complejidad de cada persona es superior a un "mapeo de
estructuras temporales", es posible, no obstante,
establecer una serie de ciclos que derivan de acuerdo a
cada estructura temporal en particular.
Conocer estos ciclos
por anticipado, facilita la búsqueda de soluciones,
ahorra problemas, pérdidas económicas, estrés y... tal
vez... evitar una desvinculación laboral.
Lejos de ser agobiados
por estos ritmos, ciclos, o rachas, los deportistas
pueden vivir una realidad potencialmente más
competitiva, atendiendo a los fenómenos de la naturaleza
y aprovechándolos para perfeccionar sus realizaciones
físicas, emocionales e intelectuales. |